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En 1913, existían en Alcáçovas trece familias que se dedicaban a la fabricación de cencerros. Los orígenes del actual taller PARDALINHO se remontan a esa fecha. En esa época, una de las familias del pueblo que se dedicaba a fabricar cencerros era la de Luís Francisco Fernandes Pires. Fue él quien enseñó esta arte a Francisco Barroso, tío del actual propietario, José Luís Reis Maia, y le transmitió sus conocimientos del oficio.

Igualmente hay que recordar el nombre de otro fabricante de cencerros, Gregório Rita, pieza fundamental en la transmisión de conocimientos sobre esa arte.

Actualmente, trabajan en la zona industrial de Alcáçovas, dos maestros fabricantes de cencerros: Guilherme Maia, Francisco Cardoso.

Existe una gran diversidad de cencerros, variando el modelo y tamaño según la finalidad a la cual se destinan. Sin embargo, los que tienen mayor demanda en la región del Alentejo son esencialmente de dos tipos: el "picadeiro" y el "reboleiro".

A pesar de que la demanda de los cencerros depende esencialmente de las necesidades de los criadores de ovinos, bovinos y equinos - caso en el cual se pueden fabricar con la marca o el distintivo de la hacienda para identificar el ganado - se ha comprobado que es cada vez mayor el interés por estos productos para fines decorativos, en residencias rurales. O como llaveros y pequeños recuerdos que han sido utilizados incluso por partidos políticos en campaña electoral, pero sirven perfectamente para el "marketing" de cualquier producto.

A pedido, y además de los que se destinan a su función tradicional, podemos fabricar cencerros brillantes con iniciales para adornar su casa o apartamento, o para ofrecer como regalo.